mardi 19 août 2008

La lenta evolucion de las lenguas (2)

La lenta evolucion de las lenguas (2)

Yves Cortez

La lengua árabe: otra ilustración de la estabilidad de las lenguas

La lengua árabe es una de las mejores ilustraciones de la estabilidad de las lenguas porque nos ofrece la posibilidad de estudiar la evolución a lo largo de un periodo bastante largo. Todo estudioso del árabe que esté en contacto al mismo tiempo con los textos antiguos (principalmente el Corán, escrito hace catorce siglos) y la literatura contemporánea sabe que se pasa de un periodo al otro sin ninguna dificultad. La semejanza es fuerte entre el árabe antiguo y el árabe clásico utilizado hoy, tanto en lo que respecta al vocabulario y la gramática como en lo que respecta a la sintaxis. En lo que se refiere a los dialectos árabes, estos utilizan las mismas palabras de uso corriente que aquellas que se utilizaron en la época del profeta Mahoma.
A modo de ilustración, presento este texto célebre del siglo VII, indicando entre paréntesis la traducción en árabe contemporáneo solamente en los casos en los que se puede considerar que las palabras antiguas ya no se utilizan hoy en día.

« yà maachara Bikr,
hàlikoun maadhouroun khayroun mine farouroun (fàrran),
inna alhadhara là yanjy mina‘lkadari,
wa inna’sabra mine asbàdi addafari (annasri),
almaniya (almaoutou) wa la’daniya,
istikbalou almaoutou khayroun mine instidbàrihi ![1]

Ô peuple de Bikr,
un homme qui est mort au combat est plus respecté qu’un fugitif indemne,
la précaution ne protège pas de la destinée,
la patience est une cause de victoire,
la mort est préférable à la damnation,
accueillir la mort vaut mieux que de lui tourner le dos![2]

El Corán data del siglo VII. El estudio del vocabulario y de la gramática de este libro sagrado muestra una muy fuerte estabilidad de la lengua árabe durante los trece siglos que han transcurrido hasta hoy. Dos frases completas del Corán no difieren en nada del árabe contemporáneo. Ello no ocurre nunca en el caso del latín.

El caso chipriota: ejemplo impactante de la estabilidad de las lenguas

Grecia conservó su lengua durante más de 35 siglos y el caso de Chipre es, en este sentido, una demostración importante.

Un gran conocedor del mundo griego, Jacques Lacarrière, escribe: “Chipre es una isla griega, y por ello entiendo una isla de lengua y cultura griegas desde los tiempos más antiguos. Estos tiempos pueden ser definidos exactamente porque las excavaciones han revelado, en ese sentido, documentos sorprendentes y difíciles de cuestionar. Lo que resalta en ellos es que se hablaba una lengua emparentada con el griego desde la época creto-micénica, es decir, dieciocho siglos antes de Cristo; y que se hablaba una lengua totalmente griega, seis siglos más tarde, con la llegada de los aqueos. A partir de esta fecha y hasta hoy, la lengua y la cultura de Chipre –teniendo en cuenta caracteres locales y dialectales– ya no dejaran de ser las mismas de Grecia. Lo que me parece notable a través de los hechos expuestos es que Chipre presenta un caso único de una cultura y un territorio helenófonos mientras que, por lo demás, la isla no fue nunca griega ni fue anexada de ninguna manera a Grecia. Agreguemos incluso que, lejos de encontrarse anexada a Grecia, Chipre, por el contrario, nunca dejó, a lo largo de los siglos (con la excepción de dos periodos de relativa independencia, al inicio de los tiempos bizantinos), de ser ocupada, dominada, secuestrada por una serie interminable de conquistadores, muchos de los cuales se instalaron de manera permanente: asirios, egipcios, perso-fenicios, ptolomeos, romanos anteriores a la era cristiana, y posteriormente, a partir de las cruzadas, francos, sarracenos, árabes, venecianos, turcos ( éstos durante varios siglos) y, para terminar, ingleses (que les compraron la isla a los turcos en 1878). Chipre no será libre e independiente hasta tiempos muy recientes, como consecuencia de los acuerdos de Zúrich, en 1959.” [3]

Colin Renfrew, en su libro «El enigma indoeuropeo», indica: «La estabilidad de ciertas lenguas, especialmente el griego, muestra bien que el ritmo de cambio lingüístico puede ser muy lento […] Se entiende con frecuencia el griego micénico tan bien como si se tratara del griego clásico. En algunas frases, la semejanza es tan grande que la transliteración tiene sentido, aún en el griego moderno.»

Ahora bien, la época micénica se sitúa alrededor de treinta y cinco siglos antes de nuestra era. Todos los conocedores del griego antiguo y del griego moderno están de acuerdo en constatar la sorprendente semejanza entre las dos lenguas a pesar de los siglos de distancia, y los especialistas del griego micénico nos dicen que la semejanza se extiende mucho más allá de la época de Pericles. Pero su sorpresa proviene de la idea de que el latín, por el contrario, se habría transformado en las diferentes lenguas romances, y existirían, para ellos, dos tipos de lenguas: las que, a semejanza del griego, se transforman poco o nada, y las que, tal como el latín, se transformaron profundamente. En realidad, no hay dos tipos de lenguas sino sólo uno, ya que la evolución de todas las lenguas es siempre muy lenta. Acabo de dar varios ejemplos definitivos e incontestables de ello.

El caso chipriota muestra una vez más que una lengua sometida a numerosas influencias externas puede permanecer intacta, a pesar de los siglos de supremacía extranjera. Por ello la transformación del latín en “bajo latín” en el contexto de la “pax romana” me parece aún más improbable.

[1] Discours de Bnou Kaçiba Achibàny (VIIe siècle).
[2] Traducción N. Serraj, 2005. «Oh, pueblo de Bikr, un hombre que ha muerto en combate es más respetado que un fugitivo ileso, la precaución no protege del destino, la paciencia es causa de victoria, la muerte es preferible

2 commentaires:

Alexander a dit…

En primer lugar, discrepo en el punto sobre la «lenta evolución» del idioma griego. El porqué, ya lo he explicado aquí: http://alexgahr.com/index.php/2008/09/28/el-castellano-viene-del-latin/ (punto 12, entre otros). Para hablar/opinar sobre este tema, no es recomendable ser solo conocedor de este idioma (de sus variedades clásica y moderna), sino ser griego (consulté a griegos para respaldar mi razonamiento).
En segundo lugar, respecto a la «lentitud» o «rápidez» con que puede evolucionar una lengua, quiero proponer el ejemplo de las lenguas germánicas. Compárese simplemente (en su estado actual) el islandés (http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_island%C3%A9s#Evoluci.C3.B3n_de_la_lengua), el alemán (conserva rasgos del protogermánico en sus flexiones) y el inglés (que las ha perdido casi por completo) y verán que siempre hay unas variedades lingüísticas que se parecen más a (o sea, dejan más entrever) su lengua madre (raíz) que otras.

Alexander a dit…

Una revolucionaria teoría sobre el origen del alemán, el pensamiento tradicional al descubierto: http://alexgahr.com/index.php/2008/10/22/el-aleman-no-viene-del-latin/